A tres personas muy especiales para mí, ellas son la luz que me ilumina y el apoyo constante que he necesitado, las quiero…Cinco estrellas guiaban mis pasos, me miraban y reían, me confundían y me volvían a poner en camino, me agotaban y me hacían descansar.
Las heridas sanaron en el camino, las tristezas se acallaron caminando, pero las alegrías nunca llegaron. Las buscaba, es cierto, pero caminando no estaban debía parar, pero no podía.
Un día pasé por el desierto, otro por las montañas, otro por fértiles valles, por último llegué al mar, me embarqué en una nave mercante. Nunca supe el lugar al cual me dirigía, simplemente caminaba.
Me encontré con mucha gente, conocí muchos lugares, pero nunca los consideraba mi hogar. No pasaba una semana en un lugar cuando partía a otro, viajaba meses para estar una semana, años para estar unos pocos días.
Al fin encontré lo que buscaba, no fue en mi camino, sino en
el de otro. Me encontraba llenando mis provisiones, en un mercado de algún lugar en África, había muchas personas, pero la única que me observaba era una muchachita de unos 15 años.
el de otro. Me encontraba llenando mis provisiones, en un mercado de algún lugar en África, había muchas personas, pero la única que me observaba era una muchachita de unos 15 años. Ella llamó a sus amigas en un idioma desconocido, les dijo algo y me llevaron con ellas, no me soltaron hasta que nos encontrábamos en un patio interior lleno de flores, recuerdo que habían más de mil tipos de ellas. Me dijeron algo incomprensible, luego rieron y me dejaron sola. 

Poco a poco fui aprendiendo su idioma, me pude comunicar con pequeñas frases. Mi “casa” era el jardín, de él no podía salir, pero en él era libre. Aprendía rápidamente a conocerlas, me di cuenta de que me querían.
Ellas me encontraron, ellas tenían todo el mérito, ahora estaba en mi hogar. Me preguntaba que cosa había hecho para merecer su favor, conocía de sobra la respuesta. Nada.
Sin tener relación alguna conmigo se convirtieron en las mejores amigas, en una bendición para mí, me transformaron hasta tal punto que ya nadie podría reconocer a la persona nómada que había sido.
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